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Santuario romano femenino único: 120 inscripciones en Valencia

Arqueólogos descubren 120 inscripciones latinas en Cova Dones, Valencia, revelando un santuario romano único dedicado al culto femenino en el Imperio.

Santuario romano femenino único: 120 inscripciones en Valencia
Imagen: xataka.com. Uso informativo; los derechos pertenecen a su titular.

Hallazgo extraordinario en Cova Dones: un santuario romano femenino sin precedentes

Un equipo de investigadores ha confirmado el descubrimiento de un santuario romano femenino único en toda Europa tras identificar 120 inscripciones latinas en Cova Dones, ubicada en Millares, Valencia. Este hallazgo multiplica por ocho el número de grabados conocidos hasta ahora y posiciona el yacimiento como el conjunto de inscripciones romanas más numeroso jamás hallado en una cueva-santuario del Imperio. El proyecto denominado DONARQ, respaldado por la Generalitat Valenciana y la British Academy, viene revelando sistemáticamente los secretos arqueológicos de esta gruta desde 2023.

La campaña de investigación finalizada en junio de 2026 ha transformado nuestra comprensión sobre el papel que desempeñaba este santuario romano femenino en la antigüedad. Los especialistas de las universidades de Alicante y Zaragoza han documentado meticulosamente cada una de estas inscripciones, la mayoría datadas entre los siglos I y II de nuestra era, revelando patrones de veneración religiosa organizados y sistemáticos que apuntan hacia una función ritual bien definida.

De quince a ciento veinte: la multiplicación de un patrimonio arqueológico

Hasta hace poco, los arqueólogos conocían apenas una decena y media de grabados en este santuario romano femenino. Sin embargo, las nuevas campañas de excavación y documentación han permitido localizar y catalogar 120 inscripciones latinas adicionales. Este incremento exponencial no representa simplemente un aumento cuantitativo, sino que revela la verdadera magnitud de la importancia religiosa y social que tuvo este lugar durante la época romana.

Los investigadores subrayan que este santuario romano femenino representa un caso único en toda la geografía del Imperio. Aunque existen otras cuevas-santuario distribuidas por los territorios que controlaron emperadores como Trajano y Augusto, ninguna conserva una colección tan extensa y bien preservada de grabados latinos. El equipo coordinado por Virginia Barciela y Aitor Ruiz-Redondo ha trabajado incansablemente para documentar cada inscripción, comprendiendo así el alcance del culto religioso que se practicaba en este santuario romano femenino.

Mujeres en la antigüedad: las protagonistas de Cova Dones

Uno de los descubrimientos más reveladores es que múltiples inscripciones incluyen nombres femeninos, lo que permite a los investigadores afirmar con seguridad que Cova Dones funcionaba como un santuario romano femenino donde las mujeres tenían participación activa en los rituales religiosos. Este hecho contrasta notablemente con la mayoría de santuarios romanos conocidos, donde la presencia y rol de las mujeres es significativamente menos evidente en el registro arqueológico.

Los grabados revelan la veneración de una diosa denominada «Domina», literalmente «la Señora», a quien las devotas hacían ofrendas mediante inscripciones votivas. Silvia Alfayé, especialista en Historia Antigua de la Universidad de Zaragoza, explica que cinco inscripciones dedicadas a esta divinidad demuestran un culto organizado y específico, no visitas religiosas esporádicas. Tres de estas inscripciones mencionan una advocación llamada «MALACI», una designación divina completamente desconocida hasta el momento que probablemente guarda relación con el agua o significados rituales vinculados al ámbito femenino.

Evidencias materiales que corroboran el culto femenino

Además de las inscripciones, el santuario romano femenino ha proporcionado artefactos significativos que refuerzan la interpretación sobre su función religiosa específica. Los arqueólogos han recuperado dos anillos, una pulsera, vasos ceremoniales en forma de cáliz, fragmentos cerámicos antiguos y decenas de fusayolas, pequeños contrapesos utilizados en los husos para el trabajo textil.

Las fusayolas cobran especial relevancia dentro del contexto de este santuario romano femenino. En la antigüedad, los instrumentos de trabajo textil se asociaban explícitamente con el ámbito femenino y las labores consideradas propias de las mujeres. La presencia de numerosas fusayolas sugiere que las visitantes ofrendaban estos objetos de trabajo como gestos de piedad religiosa, vinculando sus actividades cotidianas con sus prácticas devocionales. Complementando este conjunto de evidencias está el propio nombre de la cueva: Cova de les Dones, en la lengua local, que literalmente significa «Cueva de las Mujeres».

Un proyecto arqueológico de alcance excepcional

El proyecto DONARQ ha transformado nuestra percepción del santuario romano femenino de Cova Dones mediante campañas sistemáticas de investigación desde 2023. En su primer año confirmó la existencia del mayor conjunto de arte rupestre paleolítico del sector oriental peninsular, con más de cien pinturas y grabados de una antigüedad superior a 24.000 años. La campaña de 2024 identificó el santuario romano ubicado a más de 200 metros de profundidad dentro de la gruta.

Durante 2025, los investigadores analizaron más de cien espeleofactos, formaciones estalagmíticas deliberadamente modificadas durante la prehistoria. Ahora, en 2026, el hallazgo de las 120 inscripciones revela la continuidad del valor simbólico de este lugar sagrado a lo largo de milenios. Las prácticas rituales desarrolladas en este santuario romano femenino durante siglos pueden reconstruirse con mayor precisión gracias a la documentación exhaustiva de los grabados y los materiales arqueológicos conservados.

Implicaciones para la historia romana y de género

El descubrimiento de este santuario romano femenino proporciona perspectivas invaluables sobre la participación de las mujeres en la vida religiosa romana, un aspecto frecuentemente subestimado en los registros históricos tradicionales. Sergio García-Dils, profesor de Historia Antigua de la UNED-Sevilla, señala que la concentración de inscripciones en una zona específica, alejada de la entrada principal, demuestra la existencia de un culto rigurosamente organizado, con espacios rituales delimitados y prácticas ceremoniales establecidas.

Este santuario romano femenino evidencia que, al menos en ciertos contextos religiosos, las mujeres romanas gozaban de una autonomía ritual y una capacidad de acción devocional que contradice parcialmente las narrativas tradicionales sobre su subordinación. El culto a la Domina y su advocación Malaci constituyó un foco de identidad religiosa colectiva para las mujeres de la región durante varios siglos, desde finales del siglo I hasta el siglo II de nuestra era.

Perspectivas futuras de investigación

Los investigadores continúan analizando las inscripciones de este santuario romano femenino para determinar con exactitud la naturaleza completa de la advocación Malaci y su significado religioso preciso. Los trabajos en Cova Dones proseguirán en futuras campañas, promete revelar aún más detalles sobre cómo funcionaba este sistema de culto femenino durante la época romana. Cada nueva temporada de excavación añade capas de comprensión sobre un santuario romano femenino que se perfila como uno de los yacimientos más importantes para entender la participación de las mujeres en la religión romana hispana.

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